A veces, basta estar mal para dejar de encontrarte en el espejo.
Tienes que haber forjado unos buenos espejos anteriormente para no verte rota en pedazos.
Un cristal que se ha formado a lo largo de años,meses,semanas,días y hasta incluso horas....y que no dependiente del tiempo, es suficientemente duro como para persistir aunque lo tires al suelo una y otra vez; Mientras el espejo fijo al que te ves cada día siempre te enseña a alguien que no eres....¿Dónde te encuentras?
En sus ojos, en los ojos de todos aquéllos a los que le regalaste un pedazo de tu alma, la esencia de tu ser habla por sus poros.
Ahora lo que queda de quien eres está atrapado en tu espejo interior pero...brilla firmemente el reflejo en estos maravillosos espejos.
Les dedicas unas palabras, unas atenciones, miradas...y ellos, incondicionalmente te acurrucan, te enseñan que aún no estais solas tú y tu dolor; tú y tu cama; tú y esos dulces que no dejas de comer aunque ya no tienes hambre y te has cansado.
Están ahí, te miran con su comprensión, con su admiración, aprobación, compañerismo,con tanto tanto cariño que a veces sientes que vas a explotar porque no sientes que te lo merezcas;
Tú, siempre ausente, pero les da igual, siempre te secan tus lágrimas, siempre sonríen por ti, siempre te hacen sentir que aún sigues viva, no tu yo presente que por momentos se pierde....si no tu yo pasado, presente y futuro. Tú misma.
Ciertamente hay tanto odio, ira, avaricia dentro de la humanidad....pero tanto! pero aún así, no puedo dejar de emocionarme cuando la humanidad puede sacar tantas cosas buenas de sí misma gracias a sí mismos y a los que le rodean.
Aunque no tenga ganas de levantarme, aunque no pueda hacer cosas de las que me he autoconvencido que no puedo hacer.........vuestro afecto siempre me hace sentir.
Soys parte de mí ahora más que nunca y agradezco verlo, porque por mucho que me caiga se que siempre seréis mi soporte.
Somos un ser pluricelular de paso por esta Tierra pero...hay un paso que nunca se olvidará, la humanidad en su concepto más abstracto y bello
lunes, 7 de noviembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
Orgullo y Prejuicio...
A veces en la vida llegan momentos en los que los antónimos ya no parecen tan distantes, los significados se entremezclan en tu cabeza y crees estallar cuando en un minuto decides algo y luego te replanteas tal decisión debido a prejuicios hacia una persona, hacia una situación e incluso hacia ti misma.
¿ Qué haces cuando debes decidir entre tu bienestar y tu dignidad?
¿ Dignidad u orgullo?
Gente cuya opinión considero válida siempre me ha dicho que sea egoísta, que mire por mi, que intente aprovecharme de lo que me ofrecen. Sin duda, no estoy en una posición demasiado privilegiada para poder pararme y elegir entre lo que me conviene y no.
Sólo me muevo por instintos, ¿en defensa propia o más bien en contra de mi misma?
Cada día temiendo abrir esa pequeña caja de Pandora donde guardo todo mi dolor, afilados cuchillos que la recubren, automáticamente saltan si algo se manifiesta como portador de alguno de los núcleos del interior de la misma.
Con 23 años me replanteo si realmente es necesario que me deje ayudar por personas que, como bien dice una amiga mía, después me lo recordarán.
¿ Son actos desinteresados en el fondo?¿ Se sienten culpables ahora que me he alejado de su nido de absoluta tranquilidad hipócrita?
Es el orgullo el que me dice que no lo acepte, son las defensas, es otra vez el miedo.........?
Hoy volví a ver una película, "Thirteen", donde una niña de 13 años se corta a sí misma, se deja seducir por el mundo de las drogas para no afrontar todo el dolor que siente pero, finalmente, su madre que hace como que no se entera de todo esto que esta pasando(aunque en realidad si, por supuesto), la abraza, llora y le dice que ya pasará.
Mientras siente ese abrazo, la niña le grita que la suelte, que no la toque, "No me abraces"
Me siento igual, se que en el fondo necesito ser abrazada, pero no quiero abrazos de alguien que hace que me sienta tan mal por dentro.
Pero no sabe y tal vez nunca sabrá por Orgullo y Prejuicio, cuánto deseo que me abrace.
¿ Qué haces cuando debes decidir entre tu bienestar y tu dignidad?
¿ Dignidad u orgullo?
Gente cuya opinión considero válida siempre me ha dicho que sea egoísta, que mire por mi, que intente aprovecharme de lo que me ofrecen. Sin duda, no estoy en una posición demasiado privilegiada para poder pararme y elegir entre lo que me conviene y no.
Sólo me muevo por instintos, ¿en defensa propia o más bien en contra de mi misma?
Cada día temiendo abrir esa pequeña caja de Pandora donde guardo todo mi dolor, afilados cuchillos que la recubren, automáticamente saltan si algo se manifiesta como portador de alguno de los núcleos del interior de la misma.
Con 23 años me replanteo si realmente es necesario que me deje ayudar por personas que, como bien dice una amiga mía, después me lo recordarán.
¿ Son actos desinteresados en el fondo?¿ Se sienten culpables ahora que me he alejado de su nido de absoluta tranquilidad hipócrita?
Es el orgullo el que me dice que no lo acepte, son las defensas, es otra vez el miedo.........?
Hoy volví a ver una película, "Thirteen", donde una niña de 13 años se corta a sí misma, se deja seducir por el mundo de las drogas para no afrontar todo el dolor que siente pero, finalmente, su madre que hace como que no se entera de todo esto que esta pasando(aunque en realidad si, por supuesto), la abraza, llora y le dice que ya pasará.
Mientras siente ese abrazo, la niña le grita que la suelte, que no la toque, "No me abraces"
Me siento igual, se que en el fondo necesito ser abrazada, pero no quiero abrazos de alguien que hace que me sienta tan mal por dentro.
Pero no sabe y tal vez nunca sabrá por Orgullo y Prejuicio, cuánto deseo que me abrace.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

